Resurgiendo a pesar de todo
Primero de todo, pediros disculpas por la tardanza en subir un nuevo post. El último fue en febrero y, además de pillarme todo el confinamiento (como a todo el mundo), poco después decidí centrar mis ratos de escritura en acabar mi novela en proceso sobre Juana de Arco. Hace un mes que la terminé, así que, después de un tiempo de maquetación y correcciones, ya ha llegado la hora de continuar con este blog tan importante para mí. El tema que iba a tratar hoy se enlaza con ese motivo por el que me di un respiro de este lugar: la biblioteca del colegio en el que me hicieron bullying. Ese lugar que todos odiaban y temían a partes iguales porque era donde enviaban a los castigados al final de las clases de la tarde o incluso a la hora del patio. Yo me quedaba por las tardes, antes y después de las clases, de forma voluntaria. Me gustaba hacer allí los deberes y escribir. Y, sobre todo, me gustaba leer las enciclopedias y demás libros de aquellas estanterías. Hacía ya un par de años (tenía 1...