Carta a los que me hicieron bullying

En el post de hoy la cosa estará más calmada. Al menos en cuanto a crudeza de sentimientos de tristeza y corazón roto. En abril de 2015 mi psicóloga me puso como deberes escribir una carta a los que me hicieron acoso escolar. Una carta que no sería enviada ni leída pero en la que debía explicar lo qué sentía (o lo que quisiera, el tema de esa carta era libre, siempre y cuando fuera dirigido a esa gente). 
No os perdonaré ni olvidaré nunca lo que me hicisteis, pero a la vez y aunque suene incongruente, ni os odio ni os deseo nada malo. Debo de ser tonta por ese hecho.Y si soy tonta es también por vuestra culpa, por haberme sometido durante 13 años (la mitad de mi vida) a todo tipo de humillaciones, insultos y marginaciones en nuestro colegio. 
No os odio ni os deseo nada malo pero fuisteis tan hijos de puta conmigo que, aún hoy y tantos años después, lloro por vuestra culpa, sufro por vuestra culpa, tengo pesadillas por vuestra culpa y me odio a mi misma también por culpa vuestra.
En aquella clase, en el que se supone que estábamos en igualdad de condiciones, la mitad de vosotros me insultaba y vejaba, y la otra mitad hacía oídos sordos y actuaba como si yo no existiera. Por lo tanto yo no era considerada una igual. ¿Por qué me considerabais inferior y peor que vosotros? ¿Por qué, joder? Y lo peor es que eráis tan insistentes y os esforzabais tanto para arruinarme la vida que incluso yo misma empecé a pensar en que yo era ese ser despreciable, inmundo y asqueroso al que tanto maltratabais.
Empecé incluso a creer por vuestra culpa que yo merecía aquel trato, como si yo fuera una apestada o una bastarda en mi adorada Edad Media. Me arruinasteis la infancia y la adolescencia, dos etapas de la vida que en la mayoría de los seres humanos son las mejores y más felices.Y lo peor es que vivo aún con esa herida que me produjisteis; está envenenada, me tortura y sangra en mis momentos de flaqueza tengáis o no que ver con el motivo de mi tristeza.
A veces me imagino como actuaría yo hoy en día bajo las mimas circunstancias… ¡Os partiría la cara y os reventaría la nariz! ¡Os gritaría tan fuerte y con tanta rabia que nadie me reconocería! Pero eso no traería más que consecuencias: Me amenazaríais una vez más con pegarme una paliza, y lo haríais. Y lo peor de todo: Me habría convertido con mis actos en una persona tan hija de puta y deleznable como todos y cada uno de vosotros.
Yo nunca os hice mal alguno, nunca he hecho daño a nadie… ¿Entonces, por qué coño me torturabais? ¿Qué tengo tan desagradable, inmundo e inferior que tanto detestabais? ¿O era simplemente un puto pasatiempo con el que empezasteis sin darle la menor importancia pero que os acabó dando placer?
Me he propuesto muchas veces olvidaros, hacer borrón y cuenta nueva. Pero siempre estáis ahí, con vuestro desprecio, y yo me sentí sola y desamparada, durante mis primeros 13 años de colegio. Mi psicóloga me ha propuesto intentar de nuevo superarlo, de una vez por todas. ¿Podré hacerlo? No lo sé. Pero tampoco quiero que lo sepáis vosotros. Porque no quiero volver a veros en mi vida, ni siquiera para que me veáis más fuerte y feliz que nunca. Porque sé que esos adjetivos en mí os produciría asco y rabia… Pero yo no quiero nada malo para vosotros.
No sé que hay dentro de mí pero a pesar de la herida profunda y que supura que me produjisteis, parece que mi corazón es incapaz de hacer daño a los demás. Quizás teníais razón y no era como vosotros: Vosotros eráis unos seres sin piedad y yo sin embargo siento empatia por todos los seres vivos de este planeta que sufren. Me niego a aceptar las injusticias y desde luego que el trato me distéis en aquel colegio era una injusticia.
No quiero saber nada de vosotros por eso no he saludado al principio de la carta y ni siquiera me despediré. Una carta que es el primer paso para mi nuevo intento de olvidaros. ¡Ojalá se cumpla ese propósito!
Vosotros destrozasteis mi vida desde el pasado hasta el presente, ahora me toca a mí destrozar vuestro recuerdo desde el presente hacia el futuro.

Han pasado más de cuatro años desde que escribí esta carta. Y creo que ya lo tengo casi superado. Ha sido un camino muy largo y difícil… He llorado y sufrido depresiones después de este escrito. Pero la herida ya está cerrada. 
Eso sí. Jamás les perdonaré. El bullying es algo muy grave que no debo perdonar. Y todos, lo hayamos superado o no, somos iguales. Incluso los que no pudieron soportar el dolor y se quitaron la vida, todos merecemos ser reconocidos. Pues lo que nos produce esa situación, es una enfermedad, y como tal, no podemos hacer nada para curarnos sin ayuda. La ayuda puede venir de donde sea: familia, amigos, profesionales o incluso mutuals/desconocidos de las redes. Lo importante es dejarse ayudar y no pensar que les molestamos. Porque no es así. 




La carta hizo su efecto esperado (le agradeceré siempre a mi psicóloga que sea así). Solo que toda la tristeza arrastrada durante años se convirtió en ira y odio. Pero he superado, y ya puedo ir con la cabeza bien alta, sabiendo que ni hice nada malo, ni me merecía ese desprecio. Sigo siendo fea y encima ahora también gorda, miope y demasiado velluda. Pero tengo a gente que me quiere a mi lado, amigos que me aprecian y que jamás han sentido asco de mí. Y tengo a mis padres, las dos personas que más han hecho por mí en el pasado y el presente. En realidad la mayoría entonces no estaban en mi vida y aunque algunos sí estaban, yo era incapaz de verlo con tanta angustia en mi mente y mi corazón.
Gracias a todos ellos, mis compañeros de vida y batallas, he conseguido vencer la peor de mis pesadillas. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Silencios que no merecía

Notas para recordar ahora y más tarde

Resurgiendo a pesar de todo