Siempre en mayo

Para mí mayo siempre ha sido mes de muchas fechas destacadas, en lo bueno y en lo malo. Nací un 31 de mayo, así que supongo que eso ya da otras percepciones del mes próximo a mi cumpleaños.


Nunca tuve fiesta de cumpleaños, pero tampoco la quise. ¿Para qué si mis compañeros de clase me odiaban? Cuando fui adolescente sí hacía una merienda especial para mis dos supuestas amigas. Eso era suficiente para mí. Comíamos, jugábamos a juegos de mesa, acariciábamos a mis gatas y escuchábamos música.


Pero por desgracia, incluso en ese día especial para mí, muchas veces se me maltrataba. Sobre todo físicamente cuando era niña. Empujándome por las escaleras, quitándome la silla de mala manera, poniéndome la silla rota en cambiazo (impidiéndome entre siete que cogiera una bien), pegándome chicles en el pelo... Y siendo adolescente, se enseñaban conmigo de forma psicológica. La mayoría no sabían ni que ese era mi día. ¿Qué importaba si como en este extracto que veréis, yo era un bicho asqueroso que no merecía nada bueno?




‹‹[Explicación de mis regalos y celebraciones de ese día] Aunque he empezado el día mal porque una persona de la clase me ha dicho una cosa muy gorda. Luego ha ido mejorando, por suerte. Lo que me ha dicho esa persona, ha sido: "Estás sola y sin amigos porque eres un bicho asqueroso al que nunca querrá nadie" Meses atrás me hubiera dado el bajón, pero hoy he aguantado. He seguido adelante con el día aunque me ha dolido mucho, eso sí››.

No era la primera vez que me decían lindezas como esa. Era mi quince cumpleaños y, por desgracia, llevaba desde los tres recibiendo maltrato de ese tipo (y también físico hasta los 11) Pero, joder, que me dijeran algo así el día de mi cumple, era muy duro. 
Justo dos semanas antes había muerto mi conejito, y entre los días  11 y 17 recibí acoso constante (además de los muchísimos exámenes y deberes, pues me tocó un colegio donde nos hacían trabajar demasiado para las muchas horas que hacíamos).


¿Qué hubierais hecho vosotros en mi lugar ese día, tras ese insulto? Tengo buena memoria para estas cosas, de hecho recuerdo la gran mayoría de las agresiones que sufrí por parte de aquella gente. Pero no logro recordar la razón de aquella ofensa... Recuerdo como me lo dijo, como me sentí de mal, como se lo conté horas después a mis supuestas amigas mientras merendábamos. Y no alcanzo a recordar eso. 
De todos modos, no era ni la primera ni última vez que me decían algo así.
Por parte de TODOS, ya que como os he dicho en post anteriores, todos, los 28 compañeros, tenían algo que ver en mi malestar. Unos por atacar y otros por callar.

Recuerdo perfectamente aquella mañana en sexto de primaria, hablando sobre nuestro futuro. Si queríamos casarnos, tener hijos, qué estudiar, en que oficio trabajar.
Y de pronto y aunque yo me mantenía en silencio al no sentirme bien desde hacía rato, dos chicos sacaron un póster de una artista famosa, me señalaron y dijeron en mitad del círculo de alumnas: 


‹‹¿Ves Diana? Si fueras como esta tía, con ese tipazo, esa cara tan guapa, yo mismo te pediría para ser mi novia. Así que ya sabes, hasta que no estés tan buena como ella, estarás sola y ningún chico te va a querer como novia ni como nada. Ninguno te va a tocar ni con un palo››


Tampoco fue la primera ni la última vez que me hacían insinuaciones de ese tipo. Y ya en mi edad adulta empecé a odiar mi cuerpo de una manera tan fuerte que incluso a día de hoy, con treinta años, aún me dura. 
Siempre pienso, ¿si me decían todo aquello tan horrible sobre mi físico en aquel momento en que yo tenía un cuerpo bonito, qué pensarían ahora? Ni siquiera hay ropa de mi talla en las tiendas ahora. He engordado, no por comer, sufro una enfermedad hormonal que me hace tener una espantosa vellosidad abundante que me crece por todo el cuerpo. Encima soy tan miope que mis gafas son hiper gruesas... Soy un adefesio andante pero entonces, cuando me castigaban con mi físico, yo era preciosa. Ya tenía cuerpo de mujer desde los diez años. Con una talla 38-40, con unos pechos demasiado grandes para mi edad pero bien puestos. Medía 1,66, así que también era alta.




Pero me hacían ver lo contrario. Una y otra vez, a diario, reaccionara como reaccionara.
Aunque me defendiera, fuera a golpes o a gritos, seguían en una cantinela que se convirtió en pesadilla en poco tiempo.
Además, lo repetiré mil y mil veces más: Tener pareja no es obligatorio. Y no tenerla no es razón de vergüenza ni nada malo.


Así que volviendo al mes de mayo. Era mi cumpleaños, aquel año 2004 en concreto fue horrible. Y yo no sabía lo que ocurriría muchísimos años después, cuando en lugar de 15 años cumpliera los 26.
Siempre os hablo de mis dos mejores amigas, a las que quiero por encima de todo. Pero desde mayo de 2016 hay alguien más a quien quiero. Con la misma intensidad, pero de una manera distinta. Mi novio.
Todavía no sé cómo fui capaz de enamorarme... Nunca había sentido nada por nadie. Ninguna persona me había interesado, ni siquiera tenía crushes famosos.
Pero después de muchos meses de amistad y aventuras (es mi escudero además de mi pareja) con él y otros dos chavales, amigos en común, me di cuenta de que aquello que sentía no era una simple amistad. Me había enamorado por primera vez, a una edad avanzada, sí, pero eso no es nada malo. 
Y lo qué menos sé es cómo pudo enamorarse él de mí, un hombre maravilloso con una mujer horrible.

Así que ya son dos fechas de mayo buenas contra las malas experiencias de aquel mayo de 2004. Y esa Diana de 15 años no se podía imaginar, ni en sus sueños más bonitos que un 25 de mayo de 2019, se embarcaría en un viaje en avión para conocer a ese chico que forma parte de mi corazón.
Pasé la última semana de mayo con él. Superando mi fobia a los aviones, volviendo sola a Barcelona en un avión (todavía no soy capaz de viajar sola en tren a la ciudad de al lado) y enfrentarme a todo lo nuevo de tener una relación amorosa y hablar durante una semana entera en un idioma que no es el mío.

No podía imaginarlo. Ya en esta página de mi diario del día 14 del mismo año lo decía bien claro:



‹‹Hoy no ha sido un día muy agradable. Me parece que me había hecho muchas ilusiones al pensar que ya estaba todo solucionado después de tantos años y que yo podría estar más o menos contenta en el colegio. He estado todo el día sola y sin hablar, ni reírme, ni llorar. A veces no estoy segura de que ciertas personas de la clase sean amigas mías. Hay gente con la que estoy entregando mi confianza qué no sé si lo merecen. A veces me prestan folios o me ayudan en ejercicios de mates, pero luego, según el día, me tratan mal y me ignoran. No confío en nadie y las pocas veces que lo hago, siempre es para arrepentirme››

 Te aseguro, mi yo adolescente, que todo pasará. Muchísimos años después, con la vida condicionada por el bullying hasta los 28 años. Pero lo conseguirás. Y justo al año siguiente conocerás a tu mejor amiga, qué sigue hoy en día contigo, con la que harás una merienda de cumpleaños a los 22 (una de verdad bonita y sincera, no como la de esas dos mentiras de amigas que tenías entonces), y con la que pasarás el Día del Orgullo Friki de 2019 junto a tu novio en una ciudad preciosa de Bélgica. 
Y no será ni el primer ni último Día del Orgullo Friki que celebres con ella. Siempre habrá mini-celebraciones, ya sea presencialmente o a través del ordenador. Porque ella es profesora y tiene una vida muy ocupada, pero aún así te acompañará en el avión solamente para que no te de tanto miedo (literalmente, regresó a España al día siguiente).

Y acabo por hoy con un dato que se recoge en esos días de mi diario personal: ese cumpleaños número 15 será la fecha en la que me regalaron mi primera espada. La primera de muchas más que me harían convertirme en una doncella guerrera en mi mundo imaginario que tanto me ayudó a vencer esos puntiagudos obstáculos.

Comentarios

  1. Eran malas personas y ya está. Después de tantos años buscando el por qué de ese acoso, sigo sin saberlo.

    Pues no, no tiene nada que ver. Al final resulta que mi enfermedad es cosa hereditaria. De las hermanas de mi padre @,@

    Mil gracias de nuevo por leer y por comprenderme.

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